martes, 31 de diciembre de 2013

Collage de fin de año

Hoy es 31 de diciembre de 2013 y es, para bien o para mal, el último día del año. Desde hace ya algunas semanas han comenzado a aparecer por mis redes sociales, como si de un virus se tratase, lo que podríamos llamar collages de fin de año: pequeños cuadros en los que la gente se las ingenia para poner fotografías de los amigos y familia con los que han compartido ese año. Un cuadro que simboliza lo bien que lo han pasado, a modo de resumen, y con el que dan las gracias (supongo) a todos los aludidos. Total, que mañana comenzará el tan aclamado 2014, y ya tenemos todos nuestros collages de fin de año. Nuestros amigos de toda la vida, nuestros padres, nuestras parejas, aquella gente que conocimos una noche loca... todos están presentes. Que no se nos olvide ninguno. Sin embargo, me resigno a que existan estos tipos de collages individuales sin que haya al menos uno que nos represente como colectivo. La sociedad española también ha pasado por este 2013 y nadie le ha confeccinado un collage

Recapitulemos... amigos, familia, parejas... quizás, ya que no hablamos de individuos, deberíamos extrapolar los conceptos a otro nivel para que cuadren... ¿Qué tal becas y subvenciones, libertades, ayudas, pensiones, educación, trabajos o derechos? ¿Qué tal si hablamos de cómo el gobierno pretendía no pagar las becas erasmus a aquellos a los que ya les habían sido concedidas y residían ya en el extranjero? ¿Qué tal si hablamos de los recortes en educación y de sus elevaciones de nota a la hora de recibir una ayuda económica? ¿Y de aquellos a los que no les va a ser posible estudiar este año? ¿Qué tal si hablamos de los derechos que hemos perdido recientemente como pueda ser el erróneamente llamado "derecho a la vida"? ¿Y del retraso de la jubilación hasta los 67 años? ¿Y sobre la estupidez de que pronto no se pueda hacer deporte en la calle? ¿Qué pasa con los miles de puestos de trabajo perdidos durante este año? ¿Qué tal si hablamos de cómo se descubre que los medios taparon la tragedia del metro de valencia o simplemente de la financiación ilegal de los partidos en el famoso caso Bárcenas? ¿Qué tal si os vais a tomar por culo?
 
No es que no tengamos nada; es que tenemos menos que cuando empezamos.

Collage 2013

Feliz año.

martes, 30 de julio de 2013

¿Libertad o seguridad?


Todos nos hemos planteado esta pregunta alguna vez. Constantemente estamos tomando decisiones que deberán decantarse más hacia un lado o hacia otro, y es que la libertad es excluyente a la seguridad. Si queremos estar completamente seguros deberemos renunciar a la libertad, al igual que a la inversa. Por ejemplo, en el caso de que queramos que las carreteras sean seguras deberemos acotarlas, delimitarlas, decir por dónde pueden pasar unos y otros y, en definitiva, establecer unas normas. Si lo piensas, al principio las carreteras (como ejemplo genérico) no tenían ningún tipo de seguridad. Tú eras libre de correr todo lo que quisieras o puede que incluso no hubiese carriles. Entonces, ¿se ha mejorado en este aspecto?

Alguna vez hemos debatido en clase si estábamos o no de acuerdo con que las personas se esclavizaran 20, 30 o 50 años a una hipoteca a fin de conseguir una propiedad, y si no era más factible vivir de alquiler. Tras leer varios mensajes llegué a la conclusión de que en España está desprestigiado el hecho de vivir de alquiler, dando la sensación de que esa persona no ha "triunfado" en la vida. Necesitamos poseer algo para sentirnos bien con nosotros mismos. Esto no es algo común en el resto de países, donde adquirir una vivienda se considera una alternativa al alquiler. 

Cuando atas las cadenas de tu vida a una hipoteca estás asegurándote una casa, sí, pero estarás renunciando completamente a tu libertad en un sentido de espacio. No podrás cambiar de casa nunca más. Sí, es cierto, podrás acabar de pagarla en algún momento pero ¿quién se va entonces a vivir de alquiler? En este país una persona con un salario normal nunca llegaría poseer una renta tan elevada como para comprarse una casa. Nadie. Si se les hubiesen inculcado a las personas unos valores ligados a la idea de alquiler posiblemente ahora no tendríamos consciencia de unos de los mayores detonantes de la crisis financiera: la burbuja inmobiliaria. Solo hay que ver uno de los titulares de lne.es: La Europa en la que más se vive de alquiler tiene menos parado.

Dejando de lado las influencias culturales, puede que haya quien encuentre la felicidad atándose a un lugar, a una persona, a una casa... Igual hay personas que son felices cuando no se pueden mover debido al peso de sus cadenas y no conocen más que lo que han conocido siempre. Pero tampoco podemos restringir el concepto a un solo tema, sino aplicarlo consecuentemente a cómo queremos vivir en cada uno de los aspectos de nuestra vida.

He aquí la eterna duda... ¿libertad o seguridad? 

sábado, 6 de abril de 2013

Las cavernas comerciales


Tiempo hace que vengo recordando las palabras de un profesor de filosofía que tuve hace unos años. Decía así: "los centros comerciales son las cavernas del mito de Platón modernas, al igual que las discotecas". Yo, por aquel entonces, no hice mucho caso a tales afirmaciones, aunque sí me quedé con la idea. ¿Las nuevas cavernas de Platón? ¿Por qué? ¿Qué tendrá que ver ese filósofo antiguo con los centros comerciales modernos? No lo entendía. Pero, a lo largo de los años, me he dado cuenta de que tenía razón. 

Primero, aclarar que la idea de centro comercial que tenemos hoy en día poco tiene que ver con la que se tenía cuando su creación. Mucho se remonta el origen estos lugares de consumo en los que, en un principio, se tenía por objetivo el de facilitar la obtención de alimentos. No se trata, por tanto, de algo propio del modo de vida del hombre moderno, ni mucho menos. El primer centro comercial conocido como tal se remonta al siglo XVII, y no era más que calles cubiertas que albergaban una cantidad considerable de establecimientos. Si analizamos la estructura etimológica de "centro comercial" veremos que se compone de la palabra derivada del latín centrum, término que hace referencia al espacio donde se reúnen las personas con alguna finalidad, mientras que comercial, claramente, es un adjetivo que nombra a lo perteneciente o relativo al comercio. Platón, por su parte, viene a decir con su alegoría que existen dos mundos: el sensible y el inteligible. Para quien no conozca este mito puede consultarlo aquí.

He estado leyendo y, obviamente, no fue mi profesor el primero que elaboró tal símil, aunque sí he encontrado variantes que la comparan con el escaparate de las tiendas. Para mí, esto que nos decía mi profesor se ha convertido en el consumismo-capitalismo del modo de vida del hombre moderno. Los centros comerciales se han convertido en las cavernas de todos aquellos a los que el consumismo hace felices, aquellos que un sábado por la tarde prefieren pasar el día comprando en vez de, qué se yo, ir a la playa con los amigos. Y es que la necesidad de comprar ha llegado a tal punto que nos enseñan desde pequeños que debemos conseguir un trabajo. ¿Un trabajo para qué? ¿Un trabajo para vivir? No. Un trabajo para aumentar tu umbral de consumo y, así, ser más felices. Porque, cuando nos bajan los sueldos y salimos a la calle a protestar, ¿por qué razón protestamos? Si meditas un poco posiblemente llegues a la única respuesta posible: nos quejamos porque nuestro nivel de consumo ha disminuido, porque deberemos privarnos de cosas que hasta entonces habían formado parte de nuestra vida cotidiana. Dale chuletas a una persona que lleva comiendo arroz toda su vida y dile que vuelva a comer arroz. Aquellas sombras de las que nos hablaba Platón se han convertido en objetos materiales que siguen sin ser más reales que aquellas proyecciones de la pared. Objetos que, en teoría, nos harán felices, o lo que es lo mismo, que nos harán infelices si no adquirimos. ¿Se ha convertido acaso aquel mundo inteligible en la felicidad en sí misma? Esperemos que no, porque suena un tanto desesperanzador que la felicidad no pudiese ser entendida.

Creo que he aprendido más con este profesor que con el temario entero que el gobierno obliga a impartir. Y ahora quieren que la filosofía desaparezca de las aulas...

Adiós a la Filosofía en la ESO y el Bachillerato





viernes, 29 de marzo de 2013

El papel del sexo

El sexo incita, excita, da morbo, atrae, compra y, en definitiva, vende. Creo que todos estaremos de acuerdo de que en nuestra sociedad el sexo ha dejado de ser lo que biológicamente es por derecho propio para convertirse en un producto, una manera de aumentar las ventas. Esto lleva consigo una serie de consecuencias en nuestra educación, en el conjunto de valores que vamos a desarrollar a lo largo de nuestra vida y que, al fin y al cabo, definirán el tipo de persona que llegaremos a ser.

Bien, llegados a este punto, ya nos queda claro que este tipo de visión acerca del sexo implica una serie de consecuencias, pero ¿cuáles? Lo resumiré con una viñeta que encontré por casualidad.

¿Igualdad de sexo?

Independientemente de la gracia o broma que esto pueda ocasionarnos, resulta imposible negar que se trata una realidad más que compartida y aceptada por todos. ¿Por qué es el hombre el que debe besar a la chica primero? ¿Por qué es él el que debe bajarse antes del coche para abrirle la puerta y quedar como un "caballero"? ¿Por qué es él, y únicamente él, el que puede ponerse de rodillas para PEDIR matrimonio a la otra persona? El hecho de que ella se quiera casar parece irrelevante; deberá esperar a que se lo pidan. Todos estos hábitos están incrustados en nuestra cultura y seguimos tales protocolos sociales casi sin darnos cuenta, tomándolas como algo natural, cuando no lo son. Si cualquiera de estas acciones se produce a la inversa parece darnos la sensación de que se pone en duda la virilidad de la figura del hombre. Porque ¿cuántas se ofrecen a pagar? y, sobre todo, ¿cuántos dejamos que ellas paguen?

Si salimos de ese etnocentrismo que nos ciega y comenzamos a observar otras culturas podremos percatarnos de que existen otras formas de pensamiento que no deben ensalzar la figura de la mujer necesariamente por encima de la del hombre. 

El otro día (de nuevo por casualidad) me topé haciendo zapping con un programa bastante interesante acerca de una nueva moda en Japón. El programa nipón nos mostraba algunos jóvenes que habían dado de lado al sexo completamente. Estos japoneses rehusaban abierta y deliberadamente del sexo para, palabras textuales, "centrarse en sí mismos". Entonces enfocaban a uno de estos chicos mientras se miraba al espejo. Otros incluso afirmaban que se lo pasaban mejor solos porque si hacían el amor con su mujer sentían la obligación de satisfacerlas, y claro, eso supone un esfuerzo. Podéis ver el documental de la 2 aquí si os interesa.

Esto simplemente nos sirve para darnos cuenta de que existen otras visiones de la idea del sexo aparte de la que nos hemos forjado nosotros mismos. Allí en Japón parecen tener una mentalidad totalmente egocéntrica, en el que el sexo no interesa porque implica a dos personas, mientras que aquí es todo lo contrario, deseamos al otro por encima de nosotros mismos.

Lo peor de todo no es que exista esta mentalidad, sino que la reforzamos sin a lo mejor pretenderlo. Os pondré un caso. Normalmente, cuando vas a discotecas (depende de a cuáles claro) suelen decirte en la puerta que las chicas entran gratis, mientras que ellos deben pagar, no sé, 5, 10 o 15€. ¿Qué ocasiona esto? He llegado a ver más de una chica decir que ellas prefieren salir sin ellos porque entran gratis y, es más, les invitan a copas. Aceptando esto no se dan cuenta (o prefiero pensar que no lo hacen) de que se están definiendo a sí mismas como rebaño. Claro, si nos invitan ¿por qué quejarse? No sé a vosotros pero a mí estas situaciones me dan la sensación de querer decir "la mujer atrae, vende, y el hombre sobra". ¿Cuándo hemos dejado de ser personas para convertirnos en hombres y mujeres?


Ninfómano = ¿hombre?

Las mujeres se ríen, nosotros nos reímos... ¿pero realmente es así? Hemos creado una idea del hombre como el de un ser sexualmente activo las 24 horas. Son ellas las que deben pararnos los pies porque, lógicamente, el hombre SIEMPRE va a estar dispuesto a acostarse con ellas. Todo esto sin mencionar el ya típico "Una llave que abre varias cerraduras, es una llave maestra. Pero si una cerradura puede ser abierta con varias llaves diferentes….. es una puta mierda de cerradura…".

Por suerte parece ser que se está produciendo un cambio paulatino en esta manera de pensar. Igual cada vez se le está dando menos importancia a estos protocolos y llegará un día en que podamos hablar de una igualdad de oportunidades por igual, sin importar el sexo. Mientras tanto, esta es mi visión del panorama. ¿Cuál es la tuya?