viernes, 29 de marzo de 2013

El papel del sexo

El sexo incita, excita, da morbo, atrae, compra y, en definitiva, vende. Creo que todos estaremos de acuerdo de que en nuestra sociedad el sexo ha dejado de ser lo que biológicamente es por derecho propio para convertirse en un producto, una manera de aumentar las ventas. Esto lleva consigo una serie de consecuencias en nuestra educación, en el conjunto de valores que vamos a desarrollar a lo largo de nuestra vida y que, al fin y al cabo, definirán el tipo de persona que llegaremos a ser.

Bien, llegados a este punto, ya nos queda claro que este tipo de visión acerca del sexo implica una serie de consecuencias, pero ¿cuáles? Lo resumiré con una viñeta que encontré por casualidad.

¿Igualdad de sexo?

Independientemente de la gracia o broma que esto pueda ocasionarnos, resulta imposible negar que se trata una realidad más que compartida y aceptada por todos. ¿Por qué es el hombre el que debe besar a la chica primero? ¿Por qué es él el que debe bajarse antes del coche para abrirle la puerta y quedar como un "caballero"? ¿Por qué es él, y únicamente él, el que puede ponerse de rodillas para PEDIR matrimonio a la otra persona? El hecho de que ella se quiera casar parece irrelevante; deberá esperar a que se lo pidan. Todos estos hábitos están incrustados en nuestra cultura y seguimos tales protocolos sociales casi sin darnos cuenta, tomándolas como algo natural, cuando no lo son. Si cualquiera de estas acciones se produce a la inversa parece darnos la sensación de que se pone en duda la virilidad de la figura del hombre. Porque ¿cuántas se ofrecen a pagar? y, sobre todo, ¿cuántos dejamos que ellas paguen?

Si salimos de ese etnocentrismo que nos ciega y comenzamos a observar otras culturas podremos percatarnos de que existen otras formas de pensamiento que no deben ensalzar la figura de la mujer necesariamente por encima de la del hombre. 

El otro día (de nuevo por casualidad) me topé haciendo zapping con un programa bastante interesante acerca de una nueva moda en Japón. El programa nipón nos mostraba algunos jóvenes que habían dado de lado al sexo completamente. Estos japoneses rehusaban abierta y deliberadamente del sexo para, palabras textuales, "centrarse en sí mismos". Entonces enfocaban a uno de estos chicos mientras se miraba al espejo. Otros incluso afirmaban que se lo pasaban mejor solos porque si hacían el amor con su mujer sentían la obligación de satisfacerlas, y claro, eso supone un esfuerzo. Podéis ver el documental de la 2 aquí si os interesa.

Esto simplemente nos sirve para darnos cuenta de que existen otras visiones de la idea del sexo aparte de la que nos hemos forjado nosotros mismos. Allí en Japón parecen tener una mentalidad totalmente egocéntrica, en el que el sexo no interesa porque implica a dos personas, mientras que aquí es todo lo contrario, deseamos al otro por encima de nosotros mismos.

Lo peor de todo no es que exista esta mentalidad, sino que la reforzamos sin a lo mejor pretenderlo. Os pondré un caso. Normalmente, cuando vas a discotecas (depende de a cuáles claro) suelen decirte en la puerta que las chicas entran gratis, mientras que ellos deben pagar, no sé, 5, 10 o 15€. ¿Qué ocasiona esto? He llegado a ver más de una chica decir que ellas prefieren salir sin ellos porque entran gratis y, es más, les invitan a copas. Aceptando esto no se dan cuenta (o prefiero pensar que no lo hacen) de que se están definiendo a sí mismas como rebaño. Claro, si nos invitan ¿por qué quejarse? No sé a vosotros pero a mí estas situaciones me dan la sensación de querer decir "la mujer atrae, vende, y el hombre sobra". ¿Cuándo hemos dejado de ser personas para convertirnos en hombres y mujeres?


Ninfómano = ¿hombre?

Las mujeres se ríen, nosotros nos reímos... ¿pero realmente es así? Hemos creado una idea del hombre como el de un ser sexualmente activo las 24 horas. Son ellas las que deben pararnos los pies porque, lógicamente, el hombre SIEMPRE va a estar dispuesto a acostarse con ellas. Todo esto sin mencionar el ya típico "Una llave que abre varias cerraduras, es una llave maestra. Pero si una cerradura puede ser abierta con varias llaves diferentes….. es una puta mierda de cerradura…".

Por suerte parece ser que se está produciendo un cambio paulatino en esta manera de pensar. Igual cada vez se le está dando menos importancia a estos protocolos y llegará un día en que podamos hablar de una igualdad de oportunidades por igual, sin importar el sexo. Mientras tanto, esta es mi visión del panorama. ¿Cuál es la tuya?